Noticias

 

Tras detectar la presencia de nidos de orugas procesionarias en zonas urbanas, más concretamente en el parque Bekosolo, y ante el riesgo de que estos insectos pueden afectar a niños o mascotas que habitualmente pasan por la zona, el ayuntamiento ha procedido a la instalación de trampas para su control y progresiva eliminación.

A partir de la salida del invierno y hasta bien entrada la primavera las orugas descienden por los troncos de los arboles afectados para enterrarse en la tierra, generando las conocidas “procesiones”, momento en que pueden entrar en contacto con personas o animales originando alergias de diversa gravedad.

En esta época no se pueden hacer tratamientos insecticidas efectivos a las copas, ya que los productos no resultan efectivos.
Pueden aplicarse productos directamente a los insectos en su bajada por los troncos o en el suelo pero esto supone unas aplicaciones continuadas durante todo el periodo de migración y enterramiento (varios meses), con las afecciones al medio y a los usuarios del parque que esto implica.

Por lo tanto la mejor opción es utilizar trampas colocadas en los troncos que permiten recoger todas las orugas que bajan y luego eliminarlas.
Este sistema no utiliza ningún producto químico y la época adecuada para colocarlo es precisamente ahora.

Las “trampas collar” eliminan la presencia de estas orugas por medios completamente naturales y sin la utilización de ningún producto químico.

La trampa consiste en un collar que se ciñe al tronco del árbol y que va equipado con una bajante conectada a una bolsa de plástico que contiene tierra de la zona.  En su desfile “procesional” al descender por el tronco, las orugas se topan en su camino con el collar y son reconducidas hacia la bajante.

La trampa es completamente natural porque reproduce las condiciones que buscan las larvas de procesionaria para culminar su ciclo biológico.

Si se detecta cualquier otro punto urbano donde aparezcan estas orugas es preciso comunicar al ayuntamiento para proceder a su control.